Aparcar en ciudades turísticas: ¿por qué cada vez cuesta más?
La búsqueda de estacionamiento se ha convertido en un desafío en las ciudades con mayor afluencia de turistas nacionales y extranjeros. Su causa principal es bien conocida: el desequilibrio entre la oferta y la demanda de plazas disponibles. Pero el desafío de encontrar parkings en Malaga centro, el casco viejo de Bilbao y otros ‘corazones’ turísticos del país se está agravando por otros factores.
Pese a la digitalización de los parquímetros y la aparición de apps y otros aliados del conductor, conseguir aparcar en el centro de las capitales provinciales de Málaga, Madrid o Valencia es una odisea. La afluencia de viajeros en agosto y otros periodos críticos no hace sino empeorar el problema preexistente: el incremento del parque automovilístico de España y del tráfico rodado por extensión.
La inversión en infraestructuras de parkings crece a un ritmo vertiginoso, pero no vasta para contener la saturación de vehículos cada vez más voluminosos. Como los enclaves más turísticos se localizan en centros urbanos, este problema de escasez de parkings y de espacio en las carreteras se acentúa durante la temporada alta.
Como resultado de este desajuste, la competencia entre conductores locales y visitantes se vuelve feroz en distritos y avenidas estratégicas. Las medidas regulatorias favorecen a los residentes, lo que complica aún más las oportunidades de estacionar para el público foráneo.
No obstante, el déficit de parkings es solo la punta del iceberg. Los expertos en movilidad urbana señalan que uno de los mayores agravantes es la estacionalidad. Este fenómeno está bien documentado porque se reedita cada año y consiste en el colapso de las infraestructuras y servicios destinados a los conductores (aparcamientos, puntos de recarga, etcétera) coincidiendo con los días festivos y las vacaciones.
En unas ciudades más que otras, la falta de transportes alternativos (bicicletas eléctricas, carpooling, etc.) se suma a la lista de tareas pendientes que las administraciones públicas deben solventar en el futuro.
