Parkings
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¿Cómo proteger del sol el coche mientras está aparcado?

Los efectos de los rayos ultravioleta en la mecánica y la estética del vehículo pueden ser muy negativos. La exposición prolongada al sol —mientras el coche está aparcado, por ejemplo— ocasiona daños severos en la chapa y la pintura, en el funcionamiento de los limpiaparabrisas, en el sistema de iluminación y en ciertos componentes de la unidad de potencia.

 

Para evitar que la exposición solar cause estragos en el vehículo, es recomendable adoptar una serie de medidas a la hora de estacionar en el parking barato t4 barajas y otros. Por evidente que pueda parecer, aparcar a la sombra es una solución lógica que la mayoría de conductores ignora. Y es que la diferencia de temperatura al sol y a la sombra puede superar los 30 grados en determinadas épocas del año.

 

Por razones similares, es aconsejable buscar plazas de aparcamiento indoor o sombreadas por marquesinas y cubiertas similares. De ser posible, los parkings subterráneos garantizarán una temperatura más fresca, eliminando el riesgo de que los rayos ultravioleta entren en contacto directo con la chapa. En este sentido, las arboledas deben ser el último recurso, debido a los efectos nocivos de la resina y los excrementos de aves sobre la carrocería.

 

Pero ¿qué sucede cuando no puede evitarse la exposición al sol? Frente a esta amenaza deben adoptarse medidas que permitan amortiguar el impacto negativo de la radiación solar. El uso de determinados productos y accesorios, como parasoles, cortinillas para ventanas y fundas para el coche, han demostrado ser un ‘escudo’ eficaz contra los rayos UV.

 

Primeramente, el parasol está diseñado para colocarse en el parabrisas y proteger los elementos plásticos del salpicadero, el cuadro de mandos y los asientos. Las cortinillas o parasoles de ventana cumplen una función similar. Respecto a las fundas para el vehículo, estos productos se comercializan ‘para todos los climas’ y pueden salvaguardar la carrocería no sólo de la acción solar, sino también de arañazos fortuitos y actos vandálicos.

Pasamanería
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Aguja, hilo y tablet 

Me llama la atención esa actitud de muchas amigas hacia las nuevas tecnologías, rechazando las posibilidades que ofrecen. Es cierto que las personas de nuestra generación no crecimos con ello y toda esta revolución digital nos ha pillado un poco “tarde”, pero hay que saber adaptarse, o al menos intentarlo. 

Es verdad, también hay que decirlo, que en según qué casos, deberían facilitar más las cosas a las personas mayores: sobre todo cuando se trata de trámites oficiales o hacer gestiones en los bancos. Parece que cada vez te lo ponen más difícil para ir a una sucursal. Pero si se trata de ocio, las nuevas tecnologías son increíbles, también para las personas mayores. 

Sin ir más lejos yo estoy encantada con YouTube y los videos que hay sobre decoración del hogar e interiorismo. Ahora mismo estoy trabajando en cambiar las cortinas de casa y quiero poner visillo y cortina en la misma barra tanto en el salón como en el dormitorio principal. Hasta ahora nunca lo había hecho así, pero lo he visto en otras casas y me ha encantado. Pero no es tan sencillo y eso que yo tengo bastante buena técnica. Pero ahora tenemos internet para encontrar todo tipo de trucos y consejos.

Es verdad que en la red no es oro todo lo que reluce. Como en una biblioteca infinita, la clave está en saber separar el grano de la paja. Pasa también en sitios como YouTube donde existe tanto contenido que te pierdes. Pero de vez en cuando encuentras alguna cuenta que realmente sabe de lo que habla y ofrece contenido interesante y útil. Y en una de ellas me estoy inspirando para poner visillo y cortina en la misma barra.

Sé que es una forma curiosa de trabajar: hilo, aguja… y tablet. Pero ahora ya no sabría qué hacer sin la tablet, no solo me ayuda a nivel práctico, sino que es como tener una compañera que te habla mientras haces tus proyectos. Así que las nuevas tecnologías no están nada mal si las sabes aprovechar y llevar a tu terreno.

Clínicas
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Los problemas se afrontan como vienen

La gente se preocupa más por su salud a medida que pasan los años. En mi caso, he pasado muchos años ignorando ciertos problemas que sabía que tendría que abordar en algún momento. Mi problema de piel era uno de ellos. Era algo que iba y venía por sí solo, con periodos más complicados y otros en los que no notaba nada en absoluto. Pero ya era hora de averiguar si los peores momentos se debían a una causa externa.

La primera vez que experimenté brotes de acné fue en mi adolescencia, como tantas otras personas. Una vez visité a un médico de cabecera, pero no le prestaron mucha atención al asunto. Me recetaron una crema y me dieron algunos consejos generales antes de mandarme a paseo. El problema desapareció durante un tiempo, así que supuse que no volvería a aparecer. Pero unos años más tarde, ocurrió exactamente eso.

En algún momento, me di cuenta de que podría necesitar ver a un dermatólogo de  acné en Vigo. El momento era complicado porque tenía exámenes a la vuelta de la esquina y no quería que nada me desconcentrara. Por no mencionar que el eczema también puede estar relacionado con el estrés, por lo que parecía inútil añadir más ansiedad visitando a un médico.

Aunque no conseguí mi primera opción de colocación, me fue bien en los exámenes y acabé en lo alto de la lista; no es un mal comienzo para mi carrera laboral. Así que, naturalmente, estaba bastante relajada. Pero mis problemas de piel tardaron en desaparecer. Pero si vuelven a aparecer, ya sé dónde buscar: un dermatólogo de Vigo especializado en el tratamiento del acné.

Recientemente, mi ansiedad ha vuelto a aparecer, así que estoy decidida a afrontarla de frente. Esto no está relacionado con ningún acontecimiento específico ni con ninguna época del año que me ponga más nerviosa… simplemente parece ser una casualidad. Así que, a partir de ahora, se acabaron los juegos de adivinanzas. Es hora de hablar con un profesional sobre este asunto.

Tanatorios
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4 razones por las que velar a tu difunto en un tanatorio

  1. Marcas los horarios. Cuando tienes gente en tu casa velando a un difunto es complicado pedirles que se vayan. Sin embargo, en un Tanatorio Zamora ciudad tú vas a marcar el horario en el que estará abierto el salón. Los visitantes estarán previamente advertidos del horario y se les avisará antes del cierre para que vayan abandonando las instalaciones. La familia no se tiene que ocupar de nada de esto, por lo que no les resulta violento y pueden irse cuando es la hora de cierre sin tener que dar más explicaciones, pudiendo descansar en sus hogares.
  2. Evitas tener que ocuparte de la gente. Lógicamente sí tendrás que saludar, recibir el pésame y hablar con quienes acuden a mostrar sus respetos al difunto. Pero podrás salir a comer o a descansar un rato delegando en otro familiar. Esto es algo complicado en una casa, ya que tendrás a la gente entrando y saliendo y es muy difícil poder disponer de un rato de intimidad y de descanso, a veces tan necesario para poder desahogarse o, simplemente, recuperar fuerzas.
  3. Mejor conservación del cuerpo. En el hogar, el velatorio mostrando al difunto es algo más complicado, sobre todo cuando por circunstancias horarias se hace obligado velar durante dos noches. El proceso natural de descomposición comienza rápido y en el tanatorio todo es más sencillo ya que los espacios en los que están los ataúdes están refrigerados, retrasando todo esto y haciendo que el aspecto de la persona difunta sea lo más aproximado al que tenía cuando estaba vivo. Esto es especialmente así cuando el trabajo de los expertos funerarios es bueno y logran una apariencia muy natural. No se trata de una frivolidad, sino de tratar de que el último recuerdo de la persona que se ha ido sea el mejor posible para todos.
  4. Detalles bajo control. En el tanatorio todos los detalles están bajo control. Por ejemplo, si un difunto decide no tener flores, se encargarán de que no lleguen ramos, algo difícil en casa. También se encargarán de los libros de firmas y de otros detalles como tener agua, cafés o refrescos a mano para quienes acuden a velar, siempre que esto esté incluído en el servicio contratado. Incluso pueden encargarse de organizar algún tipo de acto religioso o de rezo con un párroco.