Alimentación
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Disfrutar del trabajo 

Quejarse del trabajo parece una condición indispensable del trabajador, al menos del asalariado o el autónomo humilde. No tengo mucho contacto con grandes empresarios, pero supongo que ellos también se quejarán. ¿Por qué la gente disfruta tan poco de su trabajo? ¿O es simplemente una pose, una actitud de camaradería? 

Desde luego que no creo que la gente sea tan masoquista para pasarlo tan mal en el trabajo y no dejarlo. Yo me inclino más bien a creer que se trata de una suerte de ‘deporte nacional’: quejarse del árbitro, quejarse del trabajo, quejarse de los políticos… La cuestión es echarles la culpa a otros. Pues yo disfruto de mi trabajo. Por supuesto que hay días mejores y peores, y siempre hay cosas que mejorar, pero a mí me gusta ser transportista.

Disfruto trabajando en mi empresa, uno de los más importantes distribuidores de choco congelados para hosteleria. Me gusta estar en el sector de la alimentación. He trabajado en otros y este es el que más gusta, porque supone un reto mayor ya que estamos hablando de productos muy delicados que exigen a los profesionales mucha pericia. Pero lo más importante que debe disfrutar un transportista es del viaje. Desde luego que si no te gusta estar de aquí para allá, es un trabajo duro.

Cuando yo empecé en esto quise empezar a lo grande, por eso estuve con distribuciones internacionales que me llevaron a diferentes países de Europa. Pero pronto me di cuenta de que esa forma de trabajo sí era demasiado dura, así que busqué una empresa de circuito nacional y ahora yo también soy uno de los distribuidores de choco congelados para hostelería.

Sé que ahora nuestro gremio está en boca de todos. Y es que llegan fechas muy delicadas y para encontrar repercusión a las reivindicaciones es mejor hacerlo así. De cualquier manera, hay que encontrar un punto de encuentro entre la mejora de nuestras condiciones de trabajo y el respeto por las necesidades de los clientes. Por mí parte, yo seguiré disfrutando del trabajo y tratando de quejarme lo menos posible cuando no hay razón para ello.

Clínicas
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Tu sonrisa causa la primera impresión sobre tí

Cuando nos encontramos con una persona con un buen aspecto y nos sonríe de forma amplia, con dientes blancos y buen alineados, la impresión que nos produce no puede ser mejor. Por el contrario, si una sonrisa descubre unos dientes torcidos o amarillentos, seguramente nos cause un cierto rechazo del que tal vez no seamos conscientes al cien por cien, pero que va a ser determinante en la primera impresión que recibimos.  Y eso mismo les pasa a los demás respecto a nosotros.

Para muchas personas, esta primera impresión no es la más importante, pero cuando se trabaja de cara al público o en ventas, no solo es importante, sino que en muchos casos será la única oportunidad de ganarse a quién se tiene enfrente. Y es fundamental que cuando te miren no se queden con unos dientes amarillos o incluso negruzcos, sino con una bonita sonrisa.

Lo mismo sucede cuando se conoce a una persona que nos interesa. El coqueteo inicial es importante y la sonrisa juega una baza clara en el mismo. Tener una boca cuidada es parte del atractivo de cualquier persona.

Si tus dientes están estropeados o manchados por el tabaco, el té o por medicamentos, las microcarillas dentales Vigo pueden cambiar tu imagen de una manera rápida y bastante económica. Solo hay que acudir a la consulta del dentista y este se encargará de explicar los diferentes tipos de carillas que hay en el mercado, sus precios y de recomendarnos lo mejor para nuestro caso.

A partir de ahí, se encargan las microcarillas a medida y se preparan los dientes para colocarlas. El proceso no es muy largo y normalmente se colocan unas carillas provisionales mientras no llegan las definitivas. Hay que escoger el tono que se desee, lo que no va a ser un problema cuando se cambian todos los dientes visibles para lograr una sonrisa uniforme y blanca. Pero en el caso de que solo se cambien piezas estropeadas, hay que tener cuidado de que el tono del esmalte sea similar al resto de los dientes.

Una vez colocadas, las microcarillas aguantan muchos años si se cuidan bien y garantizan una sonrisa capaz de enamorar a cualquiera y de dar una primera impresión muy agradable. Sin duda, una mejora en la imagen y toda una inyección de autoestima para quién cambia así su aspecto físico.